Rodrigo Fresán, Jardines de Kensington
El estallido cultural
El palacio de cartón
Tres poemas sin titulo ni autor
El terapeuta en los tiempos de cólera
Sólo para locos
El silencio de Dios
Albert Camus
Depende
Incomunicadores
La intelingencia de las manos
Haikus arbitrarios
Aquello que no
Las otras miserias
La estrategia del tiempo
No tan santa
Cerebroless
Un arco iris nada especial
Haiku/s arbitrarios
Micro-Circo
Herido
Adviento
S/T
El Pudor
Freak Piercing
Final García
Hora de juego
Mírame mucho
La rigurosa asimetría de lo bello
Imágenes paganas
Albert Camus - Arbitrario -

No se puede ser más ( o menos ) que arbitrario cuando se trata de la obra de autores que conmueven de un modo particularmente hondo.

Y es que ser humano es ser arbitrario.

Albedrío y arbitrario tienen demasiada consonancia como para suponer azar alguno.

Frente a la honestidad y la revelación ( rebelación ) de Camus, sólo queda -en un primer momento- la conmoción: alguien supo del anhelo, el exilio y el ansia. Mi humanidad, mi particular humanidad, resulta protegida por palabras dichas hace un tiempo ya.

Si puedo sortear el eclipse que provocan las preguntas de quien quiso ser mi semejante, debo soportar la condición de conmoción. No es sencillo. El maestro dibuja -sin querer- sobre el rostro del alumno.

Camus aborrecía la esclavitud. No lo dijo, pero podría haberlo dicho: "Libérate". Y yo escucho -debo escuchar- : "Libérate también de esta fascinación".

No quiero transcribir su letra ni ser huésped fugaz de su espíritu.

En mi optimismo sin esperanza, Camus confirma -desde aquel lado de la muerte en que vive- que frente a la peste siempre habrá, al menos, un hombre rebelde dispuesto a reeditar el combate.


Guillermo Bogani
Publicado en leedor.com

Bibliografía arbitrariamente imprescindible:
"El huésped" (cuento).
"La peste" (novela)
"El malentendido" (teatro)